
Cuando jugamos una partida de poker, en forma general lo hacemos entre cuatro o cinco personas.
Pues, aunque no nos demos cuenta, siempre es muy positivo cuando nos toca repartir los naipes.
Es decir, se transforma en un lugar de privilegio, para que podamos analizar la conducta y las apuestas que pueden realizar nuestros rivales, algo que no podemos hacer y ver con claridad cuando estamos en otra situación.
Por ello, siempre se aconseja que si no tenemos ningún proyecto fuerte y solamente decidimos farolear, lo hagamos cuando somos los repartidores de los naipes.

Publicado en
Etiquetas: